Lo que comenzó como un rumor aterrador sobre “La Migra” terminó destapando una doble vida y una operación de cocaína en el corazón del vecindario.
Todo ocurrió bajo el manto de la madrugada de este pasado jueves 29 de enero. Mientras Beloit dormía, el destino de dos hogares estaba a punto de cambiar para siempre. En una operación silenciosa pero contundente, agentes de la Policía de Beloit, acompañados por las fuerzas de los condados de Rock y Walworth, rompieron la calma de la mañana.

Como en el capítulo culminante de una historia de traiciones, las autoridades ejecutaron órdenes de registro simultáneas en dos residencias: una en la cuadra 800 de la Calle 10 y otra en la cuadra 1000 de la Calle Oak.
El Rumor que Paralizó al Barrio
Al ver el despliegue policial, el miedo corrió más rápido que el viento a través de las redes sociales. Detrás de las cortinas cerradas, los vecinos contenían el aliento. Los rumores volaban de teléfono en teléfono con una sola preocupación: “¿Es ICE? ¿Vienen por nosotros?”. La sombra de la inmigración amenazaba con empañar la mañana.

Sin embargo, la realidad era mucho más oscura y no tenía nada que ver con papeles. Tanto la Policía de Beloit como el Sheriff del Condado de Rock tuvieron que salir al paso de las especulaciones para revelar la verdadera naturaleza del operativo: no buscaban familias, buscaban evidencia.
La Caída de Ezekiel
Cuando el polvo se asentó, un nombre salió a la luz: Ezekiel Rodríguez, de 37 años.
Para muchos, quizás era solo un vecino más, pero para la justicia, Rodríguez era el protagonista de una trama ilícita. Las autoridades alegan que las viviendas no eran simples hogares familiares, sino fachadas para mantener lugares de tráfico de drogas.

Rodríguez fue arrestado y llevado lejos de la Calle Oak, terminando su jornada tras los fríos barrotes de la Cárcel del Condado de Rock. Allí, lejos de la libertad, enfrenta ahora el peso de sus decisiones con una larga lista de cargos que parecen sellar su destino:
- Tres cargos por entrega de cocaína.
- Tres cargos por mantener un lugar de tráfico de drogas.
- Posesión con intención de distribuir cocaína.
- Y, como el golpe final a su situación, violación de su libertad condicional.
Un Final Incierto
Hoy, las calles 10 y Oak han vuelto a la calma, pero el vecindario ya no es el mismo. La duda sobre quién vive realmente a nuestro lado queda flotando en el aire. Mientras Ezekiel Rodríguez espera su juicio, Beloit recuerda que, a veces, los secretos más grandes se esconden a plena vista, y que la justicia, aunque tarde, siempre llega antes del amanecer.


