Entre sacrificios silenciosos, fe inquebrantable y el poder de preservar las raíces latinas, nace la historia de Trasnos Bilingual Child Care Center: un proyecto que hoy impacta la vida de cientos de niños y familias en Wisconsin.
Por Rafael Viscarra
La Comunidad News ONLINE

Madison, Wisconsin.—
Afuera, el invierno de Wisconsin cubre las calles con ese frío implacable que parece congelarlo todo.
Pero dentro de un salón lleno de colores, dibujos infantiles y pequeñas voces mezclando inglés y español, ocurre algo completamente distinto.
Una niña de cuatro años canta suavemente una canción en español mientras sostiene una bandera hecha de papel de construcción. A unos pasos, otro niño cuenta números en inglés con una seguridad que hace sonreír a sus maestros. En otra esquina del salón, una madre inmigrante deja a su hijo antes de ir al trabajo y respira tranquila al saber que, al menos por unas horas, estará en un lugar donde no tendrá que elegir entre el idioma de sus raíces y el futuro de sus hijos.

Gletsy Oliveros observa la escena en silencio.
Por un instante parece emocionarse.
Quizás porque recuerda perfectamente cómo comenzó todo.
Las dudas.
El miedo.
Las noches sin dormir.
Las cuentas acumulándose.
La incertidumbre de construir algo desde cero en un país ajeno.

Hace apenas unos años, ella y su esposo Harry Salas cuidaban solamente ocho niños desde la sala de su casa en Madison, Wisconsin.
Hoy, aquel sueño humilde llamado Trasnos Bilingual Child Care Center se ha convertido en una de las historias más inspiradoras de emprendimiento latino y educación bilingüe en la región.
Pero detrás del crecimiento, los edificios y las sonrisas infantiles, existe una historia mucho más profunda.

Una historia de inmigración.
De identidad.
De fe.
De resistencia silenciosa.
Y de dos venezolanos que decidieron convertir el amor por la infancia en una misión de vida.

El Llamado a la Aventura
Mucho antes de convertirse en líderes comunitarios y dueños de tres locaciones educativas, Gletsy Oliveros y Harry Salas eran simplemente dos inmigrantes venezolanos tratando de abrirse camino en Wisconsin mientras aprendían a sobrevivir lejos de casa.

Como muchas familias latinas, llegaron cargando mucho más que maletas.
Traían sueños.
Valores.
Miedos.
Y una necesidad profunda de construir algo significativo sin perder su esencia cultural.
En 2018, comenzaron de la manera más humilde posible: un pequeño daycare en casa con capacidad para apenas ocho niños.
Ocho.

No existían grandes inversionistas.
No había garantías de éxito.
Ni siquiera certeza de que podrían sostenerse económicamente.
Pero sí existía algo más poderoso: propósito.
“Queríamos crear un espacio donde los niños se sintieran seguros, amados y valorados, como en casa”, recuerdan.

Desde el principio entendieron que Trasnos no podía ser solamente un negocio.
Querían construir un lugar donde los niños crecieran sintiéndose importantes. Donde el español no fuera visto como una desventaja. Donde la cultura latina tuviera espacio para existir con orgullo dentro de Estados Unidos.
“Queríamos marcar una diferencia en la comunidad”, explican.
Y aunque el proyecto apenas daba sus primeros pasos, ya existía una visión clara: crear un entorno bilingüe donde los niños desarrollaran no solamente habilidades académicas, sino también confianza, identidad y amor por aprender.

Con el tiempo comenzarían a descubrir algo aún más poderoso.
Que no solo estaban cuidando niños.
Estaban transformando vidas.
Retos y Obstáculos
Las batallas invisibles detrás del sueño americano

Los primeros años fueron brutalmente difíciles.
Como ocurre con tantos emprendedores inmigrantes, el verdadero desafío no era solamente abrir un negocio.
Era aprender a sobrevivir emocionalmente mientras lo construían.
Las jornadas parecían interminables.
Administración.
Regulaciones estatales.
Capacitaciones.
Licencias.
Pagos.
Atención a familias.
Mantenimiento.
Educación continua.

Y al mismo tiempo, intentar sostener la vida familiar.
“Hubo momentos donde el crecimiento era lento y el cansancio hacía que todo se sintiera cuesta arriba”, admiten.
El sistema tampoco hacía las cosas sencillas.
Como emprendedores latinos en Estados Unidos, tuvieron que aprender procesos legales, financieros y culturales completamente distintos mientras intentaban ganar credibilidad en una industria altamente regulada.

Cada inspección representaba presión.
Cada requisito parecía una nueva montaña.
Pero quizás uno de los retos más profundos fue luchar por el reconocimiento del bilingüismo y de la cultura latina dentro del ámbito educativo temprano.
En muchas ocasiones tuvieron que explicar algo que para ellos era obvio:
hablar dos idiomas no retrasa el desarrollo de un niño.

Lo fortalece.
“Muchos desconocían el verdadero valor del bilingüismo”, explican.
Y así comenzó otra batalla silenciosa:
demostrar que un centro bilingüe podía ofrecer excelencia educativa mientras preservaba identidad cultural.
No fue inmediato.
Tuvieron que construir confianza familia por familia.
Día tras día.
Ni rápido.
Ni fácil.
Ni perfecto.
Pero sí con consistencia.
Con perseverancia.
Y con una fe que jamás abandonaron.

Cuando la fe se convierte en combustible
Hay momentos en la vida donde el cansancio emocional pesa más que cualquier deuda económica.
Momentos donde el miedo susurra silenciosamente que quizá sería más fácil rendirse.
Gletsy y Harry también vivieron esos días.
Pero hay algo que ambos mencionan constantemente cuando hablan de los momentos más difíciles:
Dios.
“Creemos profundamente que este camino ha estado guiado por la respuesta de Dios a nuestras oraciones.”
La fe se convirtió en ancla.
En dirección.
En fuerza.
Cuando las dudas aparecían, volvían a recordar por qué habían comenzado.
“No se trataba solo de nosotros”, dicen.
Se trataba de los niños.
De las familias inmigrantes.
De crear algo que pudiera permanecer.
Y entonces aparecieron personas que marcarían el rumbo de su historia.
Los aliados que cambiaron el destino

Toda gran historia tiene personas que llegan exactamente en el momento indicado.
Para Gletsy y Harry, uno de esos lugares fue Lighthouse Christian School.
Allí encontraron mucho más que experiencia educativa.
Encontraron valores.
Disciplina.
Visión.

Y una comprensión más profunda sobre lo que significa formar niños desde el amor y el propósito.
Otra figura clave fue Erika Soto, propietaria de Pequeños Traviesos Day Care.
Ella fue una de las primeras personas que creyó verdaderamente en ellos.
“Nos hizo ver que estábamos listos, incluso cuando nosotros mismos teníamos dudas.”
A veces, una sola frase puede cambiar completamente el destino de un emprendedor.
Y en medio de la incertidumbre, esas palabras se convirtieron en combustible emocional.
También llegaron aliados institucionales importantes:
Departamento de Ninos y de Familia (DCF), WECA, YoungStar, 4C y la Cámara Latina de Comercio, organizaciones que ayudaron a fortalecer la calidad educativa y profesionalizar aún más el proyecto.
Pero el verdadero motor seguía siendo otro.
La comunidad.

Porque poco a poco comenzaron a suceder pequeños milagros cotidianos.
Padres recomendándolos.
Niños floreciendo emocionalmente.
Familias agradeciendo entre lágrimas.
Madres inmigrantes sintiendo tranquilidad al dejar a sus hijos en un espacio donde podían hablar español sin sentirse diferentes.
Y entonces entendieron algo.
Trasnos estaba creciendo.
Pero también estaba sanando algo dentro de la comunidad latina.
La Transformación

De ocho niños… a tres centros bilingües en Wisconsin
Hoy, aquel pequeño daycare casero se ha transformado en una organización educativa con tres locaciones:
Trasnos Atlas.
Trasnos Oregon.
Trasnos Middleton.
Y para ellos, cada edificio representa mucho más que crecimiento financiero.
Representa estabilidad.
Sacrificio.
Supervivencia.

Y la prueba de que los sueños inmigrantes también pueden echar raíces.
Uno de los momentos más importantes fue lograr adquirir los edificios en Oregon y Middleton.
“Eso representó estabilidad y consolidación para nuestro proyecto”, explican.
Pero el verdadero orgullo no está en los edificios.
Está en los niños.

En verlos graduarse listos para entrar a la escuela con habilidades académicas sólidas, desarrollo emocional saludable y la capacidad de comunicarse en dos idiomas.
“Queremos formar niños seguros, preparados y con valores.”
La propuesta educativa de Trasnos combina:
- bilingüismo natural,
- aprendizaje basado en el juego,
- desarrollo emocional,
- matemáticas tempranas,
- música,
- movimiento,
- y diversidad cultural.
Y mientras continúan avanzando hacia nuevos programas estatales y futuras acreditaciones, su visión sigue creciendo.
No buscan simplemente expandirse.
Quieren transformar generaciones.
Comunidad y Cultura

El lugar donde las raíces latinas siguen vivas
En Trasnos, la cultura no es decoración.
Es identidad.
Durante Hispanic Heritage Month, los pasillos se llenan de colores, música y banderas latinoamericanas. Los niños cantan canciones bilingües mientras aprenden sobre tradiciones que muchos padres temían perder al emigrar.
También celebran Thanksgiving, St. Patrick’s Day, San Valentín, Día de la Cosecha y muchas otras fechas que reflejan tanto la cultura latina como la norteamericana.
Porque para ellos, la diversidad no significa dividir culturas.
Significa unirlas.
“Queremos que los niños crezcan orgullosos de quienes son.”
Y lo más sorprendente ha sido la reacción de muchas familias angloparlantes.
Lejos de rechazar el enfoque bilingüe, lo abrazaron.
Muchos padres observan emocionados cómo sus hijos llegan a casa cantando en español o usando palabras nuevas mientras desarrollan una mentalidad más abierta y multicultural.
Así, Trasnos se convirtió en algo más grande que un centro infantil.
Se convirtió en un puente cultural.
Un espacio donde el bilingüismo deja de ser una barrera para convertirse en una fortaleza.
La Misión y Visión
Educar con amor en un mundo que muchas veces olvida hacerlo

La misión de Trasnos parece sencilla cuando la dicen en voz alta.
Pero detrás de esas palabras existe una profundidad enorme.
“Nuestra misión es brindar un entorno seguro, amoroso y educativo donde cada niño pueda desarrollarse integralmente.”
Sin embargo, lo que realmente diferencia a Gletsy y Harry es que entienden algo fundamental:
La educación temprana puede cambiar el destino completo de una persona.
Por eso hablan tanto de valores.
De empatía.
De respeto.
De confianza emocional.
De identidad cultural.
No quieren simplemente preparar niños para kindergarten.
Quieren preparar seres humanos para la vida.

En los próximos diez años imaginan a Trasnos como un referente de educación bilingüe temprana en Wisconsin.
Sueñan con nuevas expansiones.
Con acreditaciones importantes.
Con programas innovadores.
Con mayor impacto comunitario.
Pero sobre todo, sueñan con algo mucho más poderoso:
Que cada niño que pase por sus aulas recuerde que alguna vez existió un lugar donde creyó en sí mismo por primera vez.
El Regreso con el Elixir

La verdadera huella que desean dejar
Cuando se les pregunta cómo quieren ser recordados, ambos responden casi al mismo tiempo.
“No queremos ser recordados solamente como una guardería.”
Hacen una pausa.
“Queremos ser recordados como una historia de transformación y esperanza.”
Y quizás eso resume perfectamente lo que Trasnos representa hoy para muchas familias latinas en Wisconsin.
Porque detrás de cada aula bilingüe existe una historia mucho más grande:
la historia de inmigrantes que se negaron a perder sus raíces.
La historia de una pareja que convirtió el miedo en propósito.
La historia de emprendedores que entendieron que preservar el idioma también es preservar dignidad.
Pero quizás el momento que mejor resume todo ocurre lejos de reconocimientos y logros empresariales.
Sucede en los pequeños momentos.
Cuando un niño sonríe.
Cuando aprende una nueva palabra en español.
Cuando abraza a su maestra.
Cuando descubre que sus raíces también tienen valor.
Tal vez, dentro de veinte años, alguno de esos niños regrese convertido en médico, maestro, músico o líder comunitario.
Y quizás, al entrar nuevamente por las puertas de Trasnos, diga simplemente:
“Gracias por creer en mí.”
Ese día, Gletsy Oliveros y Harry Salas sabrán que todo el sacrificio… realmente valió la pena.

Información de Contacto
Trasnos Bilingual Child Care Center
📍 Madison:
1 Atlas Ct. Madison, WI 53714
📍 Oregon:
125 Rosewood Ave, Oregon, WI 53575
📍 Middleton:
3401 Valley Ridge Rd, Middleton, WI 53562
📞 Teléfonos:
(608) 609-2047
(608) 609-2107



