Una historia de traición, pecados ocultos y una red de engaños que destrozó la fe de una devota comunidad hispana.
El altar de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Madison, el refugio espiritual de nuestra comunidad latina, fue el escenario perfecto para un engaño imperdonable. Detrás de las vestiduras sagradas y las sonrisas cálidas, se escondía un oscuro secreto que hoy tiene a la congregación sumida en el asombro, la indignación y el dolor.

“El padrecito parecía tan buena gente, y tan bondadoso, nadie sospechaba de lo que estaba haciendo a ocultas… de un día para el otro, él desapareció”, confesó Cecilia, una feligrés que prefirió omitir su apellido. Sus palabras son el eco de cientos de familias de habla hispana que abrieron las puertas de sus hogares al entonces padre Andrew Showers, vicario parroquial desde 2023 hasta su repentino arresto en agosto de 2025.
La Primera Caída: El Espejismo de “Abby”
El primer acto de esta macabra historia salió a la luz pública en los tribunales del condado de Waupaca. Los fiscales revelaron que el hombre, ahora de 38 años de edad, condujo hasta Clintonville creyendo que se encontraría con “Abby”, una niña de apenas 14 años, para tener relaciones sexuales.
Pero el destino le tenía preparada una trampa. “Abby” nunca existió. Era, en realidad, un oficial de policía de Clintonville encubierto en foros de redes sociales dirigidos a adultos, esperando cazar al depredador.
Frente al juez, el entonces sacerdote se declaró “mudo” ante la corte. Se ingresaron declaraciones de “no culpable” en su nombre por cargos graves: intento de uso de una computadora para facilitar un delito sexual infantil, intento de seducción de menores y un intento de agresión sexual en segundo grado a un menor de 16 años.
El Veredicto de Roma y el Despojo del Cuello Clerical

Tras el escándalo de su arresto en 2025, la Diócesis de Madison lo restringió inmediatamente de todo ministerio público. Showers había paseado su sombra por múltiples recintos religiosos: tuvo presencia en la Escuela St. James, y sirvió previamente en St. John the Baptist en Waunakee, el Centro Estudiantil Católico Saint Paul en Madison y la Iglesia Católica Saint Cecilia en Wisconsin Dells.
El castigo eclesiástico definitivo llegó en junio de 2026. El Vaticano dictó su sentencia implacable: Showers fue laicizado. Fue despojado por completo de su sacerdocio y expulsado del clero. Sin embargo, el drama en los tribunales terrenales apenas estaba tomando un nuevo y oscuro giro.
La Segunda Traición: Pecando en Libertad Condicional
Como si la primera traición a su fe y a su comunidad no fuera suficiente, el abismo demostró ser aún más profundo. Mientras se encontraba en libertad bajo fianza por sus delitos iniciales de 2025, Showers volvió a caer en las sombras.
- Nuevas víctimas ilusorias: Los registros judiciales revelan que alrededor del 8 de marzo de 2026, el ex sacerdote utilizó aplicaciones de mensajería como Kik y Telegram para comunicarse con lo que él creía era una joven de 15 años. Una vez más, cayó en la red de la justicia; del otro lado de la pantalla estaba un oficial encubierto de la policía de Wausau.
- Entrega y nuevos cargos en Marathon: A finales de la semana pasada se emitió una nueva orden de arresto. Sabiéndose acorralado, Showers se entregó a las autoridades el viernes 21 de agosto de 2026. Hoy, lunes 24 de agosto, compareció ante la corte del condado de Marathon, donde se le impuso una fianza en efectivo de $15,000. Ahora enfrenta cargos por intento de preparación de un menor para actividad sexual (grooming) y dos cargos de delitos graves por saltarse la fianza.
- El oscuro secreto de marzo: A este torbellino legal se suma el caso separado, presentado también en marzo de 2026, donde enfrenta dos cargos más por posesión de pornografía infantil.
Con su próxima cita en la corte del condado de Waupaca programada para el 16 de septiembre de 2026, la comunidad latina de Madison y las autoridades observan con el aliento contenido. El telón está a punto de caer definitivamente para el hombre que, escudándose en la fe, intentó robarse la inocencia.


