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Madison, Wisconsin.– Con profunda fe, devoción y un fuerte sentimiento de identidad cultural, la comunidad boliviana residente en Madison celebró el sábado 15 de agosto la festividad de la Virgen de Urkupiña, una de las expresiones religiosas y culturales más importantes de Bolivia.
La celebración se llevó a cabo de 4:00 a 10:00 p. m. en un shelter de la ciudad de Middleton, donde familias bolivianas y amigos de diferentes países latinoamericanos se congregaron para rendir homenaje a la Virgen María de Urkupiña y mantener viva, lejos de su tierra natal, una tradición profundamente arraigada en la fe católica y en la cultura boliviana.

Según testimonios de residentes bolivianos, la imagen de la Virgen de Urkupiña llegó a Madison desde Cochabamba, Bolivia, por iniciativa de la familia Núñez. Desde entonces, la comunidad ha procurado mantener vigente esta celebración religiosa cada 15 de agosto, fecha en la que la Iglesia Católica conmemora la Asunción de la Virgen María.
Una tradición de fe y solidaridad
Una de las características más significativas de esta festividad es la participación de los llamados “prestеs”, familias que, voluntariamente, asumen cada año la responsabilidad de organizar la celebración y cubrir los gastos de la fiesta en honor a la Virgen.

El programa comienza con una misa dedicada a la Virgen de Urkupiña, a la que los devotos acuden llevando flores como muestra de fe y agradecimiento. Después de la ceremonia religiosa, los prestes reciben a los asistentes con una variedad de platos y productos tradicionales de la gastronomía boliviana, entre ellos las populares salteñas.
La jornada continúa con una cena comunitaria, acompañada de torta y bebidas para compartir entre familiares y amigos. Más allá del aspecto festivo, el encuentro representa una oportunidad para fortalecer los lazos de fraternidad entre los bolivianos que viven en Madison y mantener vivas sus tradiciones.
El cambio de prestes, símbolo de continuidad

Uno de los momentos más esperados de la celebración es el tradicional baile de la cueca boliviana. Los prestes salientes Jackeline Grageda y familia, identificados por las bandas que portan como símbolo de su responsabilidad, bailan ante los aplausos de los invitados.
Posteriormente, invitan a los nuevos prestes Wilma Aguilar y familia , quienes asumirán la responsabilidad de organizar y financiar la celebración del próximo año. Luego se realiza el simbólico cambio de bandas, mediante el cual los prestes salientes entregan la responsabilidad a las familias que continuarán con esta tradición religiosa.
Este acto representa mucho más que un cambio de organización: simboliza la continuidad de una tradición que pasa de una familia a otra y que permite que la devoción a la Virgen de Urkupiña permanezca viva entre las nuevas generaciones.
Música, danza y alegría boliviana

Concluida la ceremonia tradicional, la celebración se transformó en una verdadera fiesta de la cultura boliviana. Al ritmo de la música seleccionada por el DJ, los asistentes disfrutaron de reconocidos géneros y danzas tradicionales como la morenada, el caporal, la diablada, los tobas y el tinku.
La música internacional también estuvo presente con ritmos como bachata, salsa y merengue, haciendo que la celebración reuniera no solamente a la comunidad boliviana, sino también a amigos y familias latinoamericanas de Centro y Sudamérica.
La alegría, la música y el baile se prolongaron durante varias horas, demostrando que la fe y la cultura pueden convertirse en un poderoso punto de encuentro para las comunidades inmigrantes.
Breve historia de la Virgen de Urkupiña

La tradición de la Virgen de Urkupiña se remonta a la época virreinal y está estrechamente vinculada con la localidad de Quillacollo, en el departamento de Cochabamba, Bolivia.
De acuerdo con la tradicional leyenda de la Virgen, una joven pastora afirmó haber tenido encuentros con una hermosa Señora. Cuando la mujer desapareció hacia los cerros, la niña señaló hacia el lugar donde la había visto y exclamó en su lengua nativa Quechua: “Urkupiña”, expresión que se interpreta como “ya está en el cerro”.
A partir de esta tradición nació la devoción a Nuestra Señora de Urkupiña, cuya festividad se celebra cada 15 de agosto en coincidencia con la solemnidad católica de la Asunción de la Virgen María.
Con el paso del tiempo, esta celebración se convirtió en una de las manifestaciones religiosas y culturales más importantes de Bolivia y también ha trascendido las fronteras del país, acompañando a los bolivianos que han establecido sus hogares en diferentes partes del mundo.
En Madison, la celebración de Urkupiña demuestra que, aun lejos de Cochabamba y de Bolivia, la comunidad puede mantener viva su fe, sus costumbres, su música y sus tradiciones, transmitiendoles a las nuevas generaciones y compartiéndolas con toda la comunidad latinoamericana.
