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Madison.- Detrás de los conocidos establecimientos de segunda mano de St. Vincent de Paul —St. Vinny’s— existe un amplio sistema de trabajo que convierte las donaciones de la comunidad en recursos destinados a ayudar a miles de personas necesitadas en el condado de Dane.
John Cobb, director asociado de operaciones minoristas, conoce profundamente esta misión. Lleva 17 años trabajando en la Sociedad de San Vicente de Paúl de Madison, organización en la que comenzó laborando a tiempo parcial en la tienda de Odana Road, en el área de recepción de donaciones.
A lo largo de los años, Cobb trabajó en diferentes sucursales, administró la tienda Dig & Save Outlet y supervisó el centro de procesamiento de donaciones, hasta asumir responsabilidades en las operaciones minoristas de toda la organización.
Según Cobb, St. Vincent de Paul no funciona simplemente como una cadena de tiendas de segunda mano. Las donaciones recibidas en los diferentes establecimientos son trasladadas a un centro de procesamiento ubicado en el sur de Madison, donde más de 80 empleados clasifican cuidadosamente los artículos.
La ropa, muebles y otros productos en buenas condiciones son destinados a las tiendas; otros artículos llegan a Dig & Save, mientras que aquellos que no pueden venderse son enviados a procesos de reciclaje.
Este modelo ha permitido importantes resultados ambientales y económicos. Durante los últimos tres años, la organización ha generado más de un millón de dólares anuales mediante el reciclaje de artículos que normalmente podrían terminar en los vertederos. Además, recicla más de tres millones de libras de ropa cada año, junto con zapatos, cartón, metales y plásticos.
La organización también almacena las donaciones de acuerdo con las temporadas, permitiendo ofrecer ropa de invierno durante el invierno y artículos relacionados con Navidad, Halloween y otros acontecimientos en el momento apropiado. Incluso reserva mercancía de los equipos deportivos Badgers y Packers para exhibirla antes de sus respectivas temporadas.
Pero el verdadero objetivo de este trabajo va mucho más allá de las ventas. Los ingresos obtenidos en las tiendas ayudan a financiar programas comunitarios, entre ellos vales para ropa y muebles, una despensa de alimentos que atiende diariamente a más de 150 familias, una farmacia gratuita, microcréditos y nuevas iniciativas de servicios sociales.
Cobb destaca que cada donación representa una muestra de confianza de la comunidad. Por ello, St. Vincent de Paul busca obtener el mayor beneficio posible de cada artículo recibido y convertirlo en ayuda para quienes atraviesan dificultades.
“Nuestra comunidad confía en nosotros, y estamos aquí para responder a esa confianza de todas las maneras posibles”, afirmó Cobb.
De esta manera, St. Vincent de Paul-Madison demuestra que una donación aparentemente sencilla puede convertirse en alimentos, ropa, medicamentos, muebles y otras formas de asistencia para las familias del condado de Dane.

